Historia

A pesar del enorme desarrollo de las técnicas reconstructivas y estéticas durante el siglo XIX, la especialidad no existía como tal. Casi ningún cirujano se dedicaba exclusivamente a este campo, ya que se consideraba que no era prioritario y que no estaba destinado a salvar vidas. En la actualidad la medicina estética lucha contra el paso de los años y no contra la muerte, se desvive por elevar la autoestima de los pacientes, retrasar el paso de los años y otorgarles a las personas el cuerpo que necesitan para lograr la felicidad.

En los anales de la medicina existen todo tipo de reconstrucciones faciales y corporales, y también, fuera de la medicina y en todas las culturas de todos los tiempos, prácticas estéticas que reflejaban los modelos de belleza en boga.

Si bien la especialidad estética surgió en los últimos 100 años para reconstruir a los heridos de la segunda guerra mundial en malformaciones físicas y faciales producidas por armas de fuego, los médicos que la ejercían eran cirujanos traumatólogos y ortopedistas que se dedicaban a reconstruir el contorno y la armonía corporal, dar funcionalidad nuevamente a los heridos y salvar el aspecto externo hasta donde se pudiera.

Como es sabido, en todas las guerras la medicina progresa mucho, los médicos tienen dónde practicar, inventar y especializarse así como probar nuevas técnicas e investigar. Es triste pero es cierto.

El enorme número de pacientes heridos por proyectiles forzó la organización de centros especializados tanto en Europa como en Estados Unidos. Con la paz y la relativa prosperidad del periodo de entreguerras apareció una nueva rama de la cirugía plástica: la estética. La cirugía plástica se revolucionó en los últimos años con modernas técnicas, equipos e implantes. La lucha de hoy no es contra las heridas traumáticas de proyectiles sino contra las marcas que deja el paso del tiempo, y como nadie quiere envejecer, o por lo menos hacerlo con gracia es que surgen cada día nuevas técnicas y tratamientos destinados a aportar más, más rápido, y mejor para rejuvenecer rostros, caderas, brazos y piernas.

En el siglo XXI, más que en el XX, la tendencia a perpetuar la juventud y solamente darle valor al aspecto externo es una orientación de la que nadie puede quedar ajeno y se instrumentan nuevos métodos para que el proceso de embellecimiento sea cada vez menos traumático y más rápido.